Como se puede apreciar en el siguiente gráfico, EH Bildu ha conseguido en estas pasadas elecciones más del 40% de las alcaldías que se reparten por toda Euskadi.
El crecimiento en voto la coalición abertzale desde 2019 — de cuatro puntos porcentuales (25% a 29%) – se traslada como un crecimiento de 10 puntos en el porcentaje de alcaldías conseguidas. De esta forma, consigue ser el partido con mayor número de alcaldías en detrimento del PNV, que pasa de controlar casi la mitad de ellas (48%) en 2019 a hacerlo para algo más de un tercio este año (35,7%).
A pesar de ello, el éxito de EH Bildu se ve condicionado por el tamaño del municipio y densidad de población de los municipios, sobre todo por el control que ha conseguido mantener el PNV sobre las zonas urbanas y grandes ciudades. De esta forma, tanto el éxito de EH Bildu como la caída del PNV se amortiguan cuando realizamos un análisis teniendo en cuenta el porcentaje de población que cada partido gobierna. Es decir, sobre cuántas personas gobierna cada partido.
El PNV gobierna en los municipios donde vive aproximadamente el 55% de toda la población de Euskadi, y a pesar de una caída de casi 20 puntos porcentuales en cuatro años, duplica los registros de EH Bildu, que ha sido el partido de mayor crecimiento en voto, pero que no se han traducido en alcaldías debido a que no han podido sumar mayorías en algunos consistorios como el de Vitoria-Gasteiz.
El caso del PSE-EE es curioso cómo, manteniendo un porcentaje similar en votos y en porcentaje de alcaldías conseguidas, aumenta el porcentaje de población que viven en los municipios donde tienen la alcaldía. El gran salto se ha propiciado en la capital de Euskadi, cuya población supone el 12% del total, donde la candidatura de Maider Etxebarria ha mejorado sus resultados pasados en menos de un punto, consiguiendo ser la segunda lista más votada y, por ende, la alternativa a EH Bildu.