EITB DATA: Salud mental

En el último EITB DATA realizado para el Grupo EITB, Silván & Miracle se ha fijado en la salud mental de la ciudadanía vascas combinando análisis de datos y grupos de discusión para tener una perspectiva más completa del impacto de los problemas de salud mental en la población de Euskadi.

Claves

  1. Los problemas de salud mental crecen en Euskadi desde la pandemia: en 2023, el 22,1% de la población declaró haber sufrido síntomas de ansiedad o depresión en el último año, frente al 13% de 2018. Entre las mujeres, la cifra supera 1 de cada 4 (26,5%).
  2. El malestar golpea con más fuerza a los extremos de edad: hasta un 57% de los mayores de 75 años declara síntomas, mientras que los jóvenes de 15 a 24 años son el grupo cuya salud mental más se ha deteriorado tras la pandemia (del 23,4% al 39,4%).
  3. El tipo de trabajo tiene implicaciones: uno de cada cuatro trabajadores no cualificados (26%) declara ansiedad o depresión, frente al 18% de los altos directivos y profesionales universitarios superiores.
  4. Las consultas de psiquiatría en Euskadi se han duplicado en cinco años, de 58.100 pacientes en 2019 a 109.400 en 2024.
  5. La conducta suicida tiene rostro generacional y de género: las mujeres jóvenes (15-24 años) son las que más pensamientos suicidas declaran (15%), mientras que los hombres mayores de 65 presentan la mayor tasa de suicidio consumado (36 por cada 100.000).

Dimensión1. Prevalencia y perfiles del malestar

¿Quién sufre y cuánto? Los indicadores de ansiedad y depresión revelan un malestar en aumento que se distribuye de forma desigual por sexo, edad y condición laboral.

1. La ansiedad y la depresión crecen desde la pandemia

La proporción de población vasca que declara haber sufrido síntomas de ansiedad o depresión en el último año culmina al alza. Tras el descenso registrado en 2018,  repuntan con fuerza hasta 2023. Ese año, el 22,1% del conjunto de la población reconoció haber tenido síntomas, frente al 13% de 2018. La brecha de género es persistente: entre las mujeres la cifra alcanza el 26,5%, más de una de cada cuatro y casi diez puntos por encima de los hombres (17,7%).



2. La salud mental de los mayores es la más delicada; la de los jóvenes, la que más se deteriora

Al desagregar el dato por edad, el malestar aparece en todas las franjas, pero con intensidades muy distintas. Las personas mayores de 75 años son las que más síntomas declaran. Hasta un 29% en 2023. Sin embargo, el deterioro más acusado desde la pandemia se produce entre los más jóvenes: la prevalencia en el grupo de 15 a 24 años pasó del 12% al 20%.



3. El tipo de trabajo influye en el estado de salud mental

El malestar psicológico también tiene un componente de empleo. La prevalencia de síntomas de ansiedad y depresión aumenta a medida que desciende la cualificación del puesto: afecta al 26% de los trabajadores no cualificados y al 24% de los cualificados, frente al 18% de los altos directivos y profesionales universitarios superiores. La precariedad, los salarios bajos y la sensación de no poder cambiar de empleo emergen como fuentes de estrés.



Dimensión 2. Acceso, atención y presión sobre el sistema

El aumento del malestar se traduce en una demanda creciente de atención, pero también en desigualdades de acceso y en una carga sanitaria cada vez mayor.

4. En cinco años, las consultas de psiquiatría se han duplicado

El aumento de la demanda de atención es una de las señales más significativas. El número de personas que acuden a las consultas de psiquiatría en Euskadi ha crecido de forma sostenida durante las últimas tres décadas, pero la aceleración reciente es notable: de 58.100 pacientes en 2019 a 109.400 en 2024, casi el doble en solo cinco años. De nuevo, el salto más pronunciado se produce tras la pandemia.



Dimensión 3. Conducta suicida y mortalidad

En su expresión más grave, el deterioro de la salud mental se traduce en conducta suicida y en mortalidad. Las cifras dibujan un fenómeno con un patrón claro de edad y género.

5. Los hombres mayores de 65 años presentan las tasas de suicidio más altas

Al analizar el fenómeno por sexo y edad, el suicidio consumado muestra un patrón: la tasa más elevada corresponde a los hombres mayores de 65 años, con 36 muertes por cada 100.000 habitantes, muy por encima de cualquier otro grupo. Entre las mujeres, en cambio, el pico se sitúa en la franja de 30 a 64 años (7,6). En todas las edades adultas, la mortalidad masculina multiplica a la femenina.

6. Las personas jóvenes son las que más pensamientos suicidas declaran

Si el suicidio consumado se concentra en los hombres mayores, la ideación suicida tiene el perfil opuesto: es más frecuente cuanto más joven es la persona y, sobre todo, entre las mujeres. Hasta un 15% de las mujeres de 15 a 24 años y un 11% del total de ese grupo declara haber pensado alguna vez en suicidarse.



Consulta más datos sobre la salud mental en Euskadi en el siguiente enlace:

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